En los métodos de impresión tradicionales, como la tampografía o la serigrafía, la tinta se presiona físicamente contra la superficie.
Esta presión ayuda a rellenar las irregularidades microscópicas de la superficie, creando una
unión mecánica parcial entre la tinta y el sustrato.
En la impresión por inyección de tinta UV, la tinta se deposita en forma de gotitas que caen suavemente sobre la superficie sin presión mecánica.
La tinta primero humedece la superficie y, a continuación, se cura mediante luz UV. Dado que no hay ninguna fuerza física
que empuje la tinta hacia el interior del material, la adhesión depende principalmente de:
- La energía superficial
- Una preparación adecuada de la superficie
- La unión química
- El uso de imprimaciones o tratamientos superficiales
Si la superficie no se prepara adecuadamente, la tinta puede quedarse en la superficie del material en lugar de formar fuertes
uniones mecánicas o químicas, lo que puede reducir la resistencia a los arañazos.
Por este motivo, la limpieza de la superficie, el tratamiento con plasma o llama y la aplicación de imprimación son fundamentales para lograr
una durabilidad óptima en la impresión digital UV.

